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jueves, 16 de enero de 2014

El talento en el Tribunal Fiscal


Hace varios meses comenté en esta columna el cercano retiro de una valiosa profesional, vocal del Tribunal Fiscal. Hoy leo el testimonio de dicha funcionaria al tiempo de retirarse, después de haber dado los mejores años de su vida al servicio del Estado y la verdad es que da coraje el descuido existente. La lectura de un párrafo de dicho testimonio es suficientemente reveladora: “Dediqué 35 años de trabajo al Estado. Me voy sin CTS, porque mi remuneración básica es de S/. 0.07. Tampoco encuentro razón para que se nos prive del seguro médico al pasar por una jubilación obligatoria.
 Nadie me ha explicado por qué no puedo continuar con él. El gobierno anterior nos bajó dos veces el sueldo y no tomó en cuenta que no tenemos CTS, ni las responsabilidades que asumimos como funcionarios resolutores. Tampoco nos han pagado el bono creado por el Decreto Legislativo N° 1115, que debía abonarse por trimestre, según dicha norma, a partir de julio de 2012 en adelante. Hasta el día de hoy no se ha dictado el decreto supremo reglamentario y por eso no lo pagan [...].”

Lo patético de las declaraciones vertidas por quien ha soportado en carne propia las limitaciones para el ejercicio de sus funciones, y que ahora las soporta más duramente al retiro de su actividad pública, nos releva de mayores comentarios. Lo que corresponde es no solo dar cuenta de estas arbitrariedades, sino exigir al gobierno que no voltee la cara y las corrija prontamente.

Recordemos además la importancia que tiene el funcionamiento eficaz del Tribunal Fiscal, última instancia administrativa encargada de resolver lo concerniente a la tributación y, finalmente, responsable, por razones ajenas, de que la resolución de las apelaciones planteadas por los contribuyentes puedan demorar más de ocho años, lo que tiñe de inseguridad jurídica principalmente al sector empresarial.

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