Mejorar la competitividad de nuestras empresas es una necesidad. También se hace necesario el incremento del valor agregado a nuestros productos naturales para que la dependencia de la exportación de materias primas sea mínima y evitemos sufrir crisis económicas de otros países.
En este contexto se ha mencionado la necesidad de reducir el IR para algunos sectores de la economía, planteamiento que –respetuosamente– no compartimos. Es necesario interiorizar que el Estado es nuestro socio y que tiene el derecho y el deber de cobrar parte de las ganancias que generamos (30%). Que ese porcentaje se reduzca es actualmente utópico por la insuficiente recaudación fiscal frente a la necesidad de dar cobertura a los gastos sociales e inversiones en infraestructura y otros.
En nuestro criterio, si una empresa tiene ganancias es porque su emprendimiento lo permite, sea porque es eficiente, porque cuenta con las facilidades requeridas para su desarrollo o porque aun cuando deba invertir para tener esas facilidades, el negocio soporta tales costos. Lo cierto es que al término del ejercicio muestra ganancia.
Por ello afirmamos que si se tienen ganancias, lo que corresponde es que se pague el IR. El nivel del 30% no es bajo, pero no exagerado. Es de desear que en un futuro pueda tener menor nivel, pero el actual es similar, incluso al de los países de la región que son competidores nuestros en el afán de atraer inversiones.
Es primordial insistir en la necesidad de combatir la tendencia fiscal de desconocer gastos y créditos por consideraciones puramente formales. Somos testigos del desconocimiento a una empresa del interior del país, de gastos sustentados con liquidaciones de compra.
0 comentarios:
Publicar un comentario